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¿Has tenido una inspección de sanidad? ¿Te han abierto un acta o expediente? ¡Te ayudamos!

Nombre del autor:Juan Palma

Juan Palma es veterinario colegiado en el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Málaga (nº 514) y fundador de HAMA S.L., empresa de seguridad alimentaria en Málaga desde 1989. Licenciado en Veterinaria por la Universidad de Córdoba, lleva más de 35 años asesorando a empresas del sector alimentario en toda la provincia: restaurantes, industria alimentaria, obradores, distribuidores y comercio minorista. Su trabajo se centra en la implantación de sistemas APPCC, planes generales de higiene, alta en el registro sanitario y formación de manipuladores de alimentos. Es miembro de ASETEC y colabora habitualmente con la Delegación de Salud de Málaga y la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. Escribe sobre seguridad alimentaria, normativa higiénico-sanitaria y gestión del autocontrol con el objetivo de ayudar a los negocios del sector a entender sus obligaciones y cumplirlas sin complicaciones.

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Ocratoxina en alimentos
Requisitos sanitarios, Técnicas de seguridad alimentaria

Ocratoxina en alimentos: qué es, dónde se encuentra y qué riesgos tiene para tu salud

Ocratoxina en alimentos: qué es, dónde se encuentra y qué riesgos tiene para tu salud Juan PalmaVeterinario colegiado (nº 0514) y fundador de HAMA, empresa de seguridad alimentaria en Málaga desde 1989 La ocratoxina A es una de las micotoxinas más vigiladas por las autoridades de seguridad alimentaria en Europa, y también una de las menos conocidas por el público general. Está presente en alimentos cotidianos como el café, el vino, los cereales o los frutos secos. No se ve, no se huele, no altera el sabor del alimento. Y sin embargo, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) la ha clasificado como posible carcinógeno humano (Grupo 2B). En mis más de 35 años trabajando en seguridad alimentaria en Málaga, he visto cómo los contaminantes que más preocupan a las autoridades sanitarias son precisamente los que menos visibilidad tienen entre consumidores y hosteleros. La ocratoxina A es un buen ejemplo: silenciosa, estable frente al calor y acumulativa en el organismo. En este artículo te explico qué es exactamente esta toxina, en qué alimentos aparece con mayor frecuencia, qué efectos puede tener sobre la salud y qué obliga a hacer la normativa europea a los operadores alimentarios. ¿Qué es la ocratoxina A? La ocratoxina A (abreviada como OTA) es una micotoxina: una toxina producida de forma natural por ciertos hongos microscópicos durante el cultivo, el secado o el almacenamiento de los alimentos. En concreto, la producen principalmente especies de los géneros Aspergillus y Penicillium, sobre todo: Aspergillus ochraceus: responsable de la contaminación en cereales, café, cacao y frutos secos Aspergillus carbonarius: la especie clave en la contaminación de uvas, vino y derivados de la vid Penicillium verrucosum: frecuente en cereales almacenados en regiones templadas y frías Lo que hace especialmente problemática a la OTA es su estabilidad química. No se destruye con los procesos de cocinado habituales: para reducir significativamente su presencia se necesitan temperaturas superiores a 250 °C mantenidas durante varios minutos. Esto significa que, si el alimento llega contaminado a la cocina, la preparación normal no elimina el riesgo. La FAO la considera una micotoxina de importancia mundial, al mismo nivel que las aflatoxinas y la patulina, y la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) publicó en 2020 una revisión de su evaluación de riesgo que actualizó —y endureció— los criterios de seguridad previos. En qué alimentos se encuentra la ocratoxina A La OTA puede aparecer en una variedad amplia de alimentos. Los de mayor riesgo son: Cereales y derivados Los cereales no elaborados (trigo, cebada, maíz, centeno, avena) son la principal fuente de exposición a OTA en la dieta europea. La toxina se desarrolla fundamentalmente durante el almacenamiento en condiciones de humedad elevada. A partir de los cereales contaminados, la toxina puede transferirse a la harina, el pan, los cereales de desayuno y otros productos derivados. Café La ocratoxina A se descubrió en el café en 1988. Se origina en los granos verdes durante el secado y el almacenamiento, antes de la torrefacción. El tostado reduce los niveles de OTA entre un 30 % y un 87 % dependiendo del proceso, pero no los elimina completamente. Por eso la normativa fija límites específicos para el café tostado y el café soluble. La buena noticia es que el café de especialidad, producido con controles de humedad rigurosos y procesos de secado adecuados, presenta habitualmente niveles de OTA muy por debajo de los límites legales. Vino y derivados de la uva El hongo Aspergillus carbonarius contamina la uva directamente en el viñedo, especialmente en condiciones de calor y humedad. En las regiones mediterráneas —incluida Andalucía— la incidencia es mayor que en zonas del norte de Europa, porque el clima favorece el desarrollo del hongo. El vino tinto suele presentar niveles más altos que el blanco, y los vinos de zonas cálidas más que los de zonas frías. La OTA también puede encontrarse en el zumo de uva, las pasas y otros productos derivados de la vid. Frutos secos y frutas desecadas Las uvas pasas, los higos secos, los dátiles y otros frutos desecados presentan riesgo de contaminación, especialmente cuando el secado se realiza al sol y en condiciones de humedad variable. Especias Pimentón, pimienta, chile, cúrcuma, jengibre y otras especias son matrices de riesgo para la OTA, especialmente cuando proceden de países donde los controles postcosecha no son estrictos. La normativa europea amplió en 2022 los límites de OTA a todas las especias, no solo a las que estaban incluidas previamente. Productos de origen animal La OTA se acumula en los tejidos de los animales que consumen piensos contaminados, especialmente en los riñones. Los productos porcinos —riñones, embutidos de cerdo— pueden contener trazas de la toxina transferidas desde el pienso. Los límites legales en Europa: el Reglamento (UE) 2023/915 La legislación europea regula los niveles máximos de OTA en alimentos a través del Reglamento (UE) 2023/915, que derogó el anterior Reglamento (CE) nº 1881/2006. Los límites fueron revisados a la baja en 2023, endureciéndose respecto a los valores anteriores, a raíz del dictamen científico de la EFSA de 2020. Los límites máximos vigentes más relevantes son: Alimento Límite máximo de OTA Cereales no elaborados 5,0 µg/kg Productos derivados de cereales para consumidor final 3,0 µg/kg Productos de panadería, cereales de desayuno 2,0 µg/kg Café tostado en grano o molido 3,0 µg/kg Café instantáneo (soluble) 5,0 µg/kg Vino (excluidos vinos de licor y >15% vol.) 2,0 µg/kg Frutas desecadas 8,0 µg/kg Especias Entre 15 y 20 µg/kg según tipo Alimentos para lactantes y niños pequeños 0,5 µg/kg El límite más estricto — 0,5 µg/kg para alimentos infantiles — refleja la especial vulnerabilidad de los niños pequeños frente a esta micotoxina. Un dato clave que los operadores alimentarios deben conocer: la EFSA concluyó en 2020 que con los niveles de exposición actuales no puede descartarse un riesgo para la salud en la mayoría de los grupos de consumidores estudiados, lo que llevó a replantear los límites y a endurecer la normativa. Síntomas y efectos de la ocratoxina A sobre

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Requisitos sanitarios, Técnicas de seguridad alimentaria

Requisitos sanitarios para abrir un restaurante en Málaga en 2026

Requisitos sanitarios para abrir un restaurante en Málaga en 2026 Juan PalmaVeterinario colegiado (nº 0514) y fundador de HAMA, empresa de seguridad alimentaria en Málaga desde 1989 Si estás pensando en abrir un restaurante en Málaga, probablemente ya tienes claro el local, el concepto y la carta. Lo que muchos futuros hosteleros descubren demasiado tarde es que los trámites sanitarios son más complejos de lo que parecen, que algunos llevan semanas de gestión, y que abrir sin tenerlos todos en regla puede costarte desde una sanción hasta el cierre temporal antes de haber servido el primer plato. Llevo más de 35 años asesorando a negocios alimentarios en Málaga. He acompañado a decenas de personas en la apertura de su restaurante, y puedo decirte que la diferencia entre una apertura tranquila y un proceso lleno de incidencias casi siempre está en lo mismo: saber desde el principio qué necesitas, cuándo gestionarlo y en qué orden. En este artículo te explico, de forma clara y ordenada, todos los requisitos sanitarios que debes cumplir para abrir un restaurante en Málaga en 2026. Sin rodeos y sin tecnicismos innecesarios. Dos ventanillas, dos trámites: Ayuntamiento y Junta de Andalucía Lo primero que debes entender es que los trámites para abrir un restaurante en Málaga se gestionan en dos administraciones distintas, y las dos son obligatorias: El Ayuntamiento de Málaga: la Declaración Responsable de actividad (que sustituye a la antigua licencia de apertura) La Junta de Andalucía (Delegación Territorial de Salud): la inscripción en el Registro Sanitario de establecimientos alimentarios Mucha gente cree que con la licencia del Ayuntamiento es suficiente. No lo es. Ni tampoco al revés. Los dos trámites son independientes, tienen documentación propia, y deben completarse antes de iniciar la actividad. Trámite 1: La Declaración Responsable ante el Ayuntamiento de Málaga La Declaración Responsable es el documento mediante el cual declaras formalmente que tu local cumple con toda la normativa vigente: urbanística, técnica, de seguridad, higiénico-sanitaria y ambiental. Una vez presentada, puedes iniciar la actividad de inmediato. Esto no significa que el Ayuntamiento no vaya a comprobarlo. Las inspecciones posteriores son habituales, y si detectan que la documentación era incorrecta o que el local no cumple lo declarado, las consecuencias pueden ser graves: multas, obligación de adecuación o cese de actividad. La Declaración Responsable se presenta en el Servicio de Licencias de Apertura del Ayuntamiento de Málaga, ubicado en el Edificio de Servicios Múltiples (Paseo Marítimo Antonio Machado, 12). La documentación que habitualmente debes aportar incluye: Impreso normalizado de Declaración Responsable firmado por el titular o representante autorizado Memoria descriptiva de la actividad y las instalaciones Planos del local a escala (planta, alzados, sección) Proyecto de instalación eléctrica firmado por técnico competente Plan contra incendios (medidas de seguridad, vías de evacuación, equipos de extinción) Acreditación de la compatibilidad urbanística del uso (informe previo de la Gerencia Municipal de Urbanismo, muy recomendable solicitarlo antes de firmar el contrato de alquiler) En su caso, síntesis medioambiental según modelo normalizado Mi consejo: consulta la compatibilidad urbanística antes de comprometerte con el local. Hay ubicaciones en Málaga donde la normativa municipal no permite la instalación de cocina con extracción de humos, o donde los vecinos tienen derecho a oponerse. Descubrirlo después de firmar el alquiler es un problema serio. Trámite 2: La inscripción en el Registro Sanitario de Andalucía Este es el trámite específicamente sanitario y el que más preguntas me genera. Para un restaurante en Málaga, el registro que corresponde es el Registro de Establecimientos Alimentarios de Andalucía, de ámbito autonómico, gestionado por la Delegación Territorial de Salud y Consumo de Málaga (Consejería de Salud de la Junta de Andalucía). Se tramita mediante una Solicitud Previa de Inicio de Actividad, conforme al Decreto 61/2012 de la Junta de Andalucía (modificado por el Decreto 158/2016). ¿Cuándo hay que tramitarlo? Antes de iniciar la actividad, no después. Es un error frecuente dejarlo para cuando el local ya está abierto. ¿Qué documentación necesitas para el registro sanitario de un restaurante en Málaga? La documentación varía según el tipo de actividad y las características del establecimiento, pero habitualmente incluye: Impreso de solicitud DNI/NIF del titular o CIF de la empresa Descripción de la actividad y los procesos de elaboración Plano de distribución del local Plan de Autocontrol (sistema APPCC o Requisitos Simplificados de Higiene, según el tipo de establecimiento) Plan General de Higiene con sus programas preventivos En HAMA gestionamos todo el proceso del registro sanitario en Málaga, desde el análisis de tu situación hasta la presentación de la documentación ante la Delegación de Salud. Los requisitos de las instalaciones: qué debe tener físicamente tu local La normativa de referencia es el Reglamento (CE) nº 852/2004, relativo a la higiene de los productos alimenticios, y el Real Decreto 3484/2000, que regula las normas de higiene para la elaboración y comercio de comidas preparadas. De su aplicación se derivan los requisitos mínimos que deben cumplir las instalaciones físicas de tu restaurante. Materiales y construcción Suelos, paredes y techos de las zonas de manipulación de alimentos deben ser: Lisos, impermeables, lavables y de colores claros Sin grietas ni juntas abiertas donde se acumule suciedad o humedad Fáciles de limpiar y desinfectar Los materiales porosos (madera sin tratar, superficies rugosas) no están permitidos en las zonas de trabajo con alimentos. Ventilación y extracción de humos Este es uno de los puntos más conflictivos en la apertura de restaurantes en Málaga, especialmente en edificios residenciales o en el centro histórico. La cocina debe contar con un sistema de ventilación mecánica suficiente que garantice la renovación del aire y la extracción de humos, vapores y olores. Los conductos de extracción deben: Ser exclusivos para la cocina (no compartidos con otros sistemas de ventilación) Estar construidos en acero inoxidable o galvanizado Superar en altura al edificio más alto en un radio de 10 metros Situarse a más de 3 metros de ventanas, entradas de aire o zonas transitadas La normativa de aplicación incluye la UNE 100165 sobre extracción de humos en cocinas y el RITE

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Técnicas de seguridad alimentaria

Proveedores y transporte de alimentos en la Feria de Málaga 2026: lo que mira la inspección (y cómo evitar el expediente)

Proveedores y transporte de alimentos en la Feria de Málaga 2026: lo que mira la inspección (y cómo evitar el expediente) Equipo de control durante una inspección de un vehículo frigorífico de transporte de alimentos. Imagen del Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Málaga. Juan PalmaVeterinario colegiado (nº 0514) y fundador de HAMA, empresa de seguridad alimentaria en Málaga desde 1989 Si repartes alimentos a las casetas de la Feria de Málaga —o eres casetero y dependes de esos repartos—, esto te interesa. Cada año, el transporte de alimentos en la Feria de Málaga es uno de los puntos que más vigila la inspección veterinaria, y el desenlace para quien no lo lleva en regla suele ser siempre el mismo: expediente sancionador y destrucción de la mercancía sobre la marcha. No es una exageración para meter miedo. En ediciones recientes, el operativo de seguridad alimentaria de la Feria ha llegado a inspeccionar más de 800 vehículos en una sola edición, con centenares de kilos de alimentos retirados de la comercialización y varias actas levantadas por incumplimientos en el transporte (datos del Colegio Oficial de Veterinarios de Málaga). Y en 2026 el dispositivo se refuerza. En este artículo te contamos, sin rodeos, qué controla la inspección en la parte de reparto y logística, cuáles son los fallos que más caros salen y qué necesitas tener listo antes de la primera batida. La Feria de Málaga 2026 se celebra del 15 al 22 de agosto, con el pistoletazo de los fuegos la noche del 14, así que el tiempo para ponerte en regla es ahora. Cómo va a ser el control en la Feria de Málaga 2026 El Ayuntamiento de Málaga, a través del Servicio de Sanidad y Consumo, pone en marcha cada año un plan especial de seguridad alimentaria. Según ha detallado el Colegio Oficial de Veterinarios de Málaga, la edición de 2026 contará con trece efectivos veterinarios y se coordina con la Policía Local (GRUPRONA), la Guardia Civil (SEPRONA) e inspectores de la Junta de Andalucía. Lo importante para ti, si repartes o abasteces casetas, son tres puntos del plan: Se hará inspección previa en las cocinas de las casetas con histórico de incumplimientos. Se controlará el transporte de alimentos perecederos desde el mismo viernes de fuegos por la mañana. Es decir, empiezan antes de que arranque la fiesta. Se vigilarán los puntos no oficiales de entrada de mercancía y se prestará especial atención a la venta ambulante de alimentos. Traducido: no basta con que la caseta esté bien montada. La furgoneta que entra a repartir a las seis de la mañana también entra en el radar. ¿Qué controla exactamente la inspección en el transporte de alimentos? Cuando un inspector para tu vehículo, básicamente comprueba cuatro cosas. Te lo resumimos para que sepas por dónde van a ir: Que tu empresa esté dada de alta en el registro sanitario que le corresponde por su actividad. Que el vehículo sea adecuado para el tipo de alimento que transportas (limpio, de uso alimentario y, si son perecederos, con capacidad de mantener el frío). Que se respete la cadena de frío: refrigerados y congelados a la temperatura que marca su etiquetado y la normativa. Que puedas demostrar la trazabilidad: de dónde viene la mercancía y a quién se la sirves, con albaranes o facturas. Todo esto no es un invento local de la Feria. Son las obligaciones que fija el Reglamento (CE) 852/2004 de higiene de los alimentos —que dedica un capítulo específico al transporte— y el Reglamento (CE) 178/2002 en materia de trazabilidad. La Feria solo intensifica el control durante unos días de máxima afluencia. Los 5 fallos que más caro salen (y por qué te levantan acta) Estos son, año tras año, los incumplimientos que más se repiten entre proveedores y distribuidores. Si te reconoces en alguno, tienes deberes. 1. Repartir sin registro sanitario El clásico del autónomo de la furgoneta de reparto. Si tu actividad requiere estar inscrito en el Registro General Sanitario de Empresas Alimentarias y Alimentos (RGSEAA) o en el registro sanitario autonómico de Andalucía y no lo estás, no hay margen: acta directa. Y no vale con «es que yo solo llevo cajas»: distribuir alimentos es una actividad alimentaria con sus obligaciones. 2. Vehículo no acondicionado Una furgoneta corriente, sin superficies lavables ni sistema de frío, no sirve para transportar perecederos. El vehículo tiene que ser de uso alimentario, estar limpio y permitir separar productos para evitar la contaminación cruzada (crudos de cocinados, alérgenos, químicos de alimentos). 3. Romper la cadena de frío Es el fallo estrella en agosto. Con 35 grados fuera, una hora de furgoneta sin frío basta para que el producto pase de seguro a peligroso. Los refrigerados deben mantenerse en su rango (para muchos frescos, en torno a 0–4 °C) y los congelados a –18 °C. Si el inspector mide y la temperatura no cuadra, esa mercancía no llega a la caseta: se retira. 4. Transportar perecederos sin las condiciones del ATP Para el transporte de alimentos perecederos a temperatura regulada existe el certificado ATP (del Acuerdo sobre Transportes de mercancías Perecederas), que acredita que el vehículo isotermo, refrigerante o frigorífico está en condiciones. Si transportas este tipo de producto y tu vehículo no cumple, es motivo de denuncia. 5. No poder demostrar de dónde viene la mercancía Sin albaranes, sin facturas, sin etiquetado… no hay trazabilidad. Y sin trazabilidad, ante cualquier duda, el producto es sospechoso. Llevar la documentación en regla en la furgoneta es tan importante como llevar el género frío. ¿Qué es el certificado ATP y cuándo lo necesitas? El ATP es el certificado que acredita que un vehículo está preparado para transportar alimentos perecederos manteniendo la temperatura. Distingue básicamente entre vehículos isotermos (aíslan), refrigerantes (mantienen frío con una fuente fría) y frigoríficos (generan frío de forma mecánica). ¿Lo necesitas? Si transportas productos que exigen temperatura controlada —carne, pescado, lácteos, elaborados refrigerados, congelados—, sí. Si mueves producto no perecedero a temperatura ambiente (conservas, bebidas, envasados de larga duración), el

Esplicacion de la relación entre Aire acondicionado y alergias
Métodos de desinfección

Aire acondicionado y alergias: por qué te afecta y cómo evitarlo

Aire acondicionado y alergias: por qué te afecta y cómo evitarlo Juan PalmaVeterinario colegiado (nº 0514) y fundador de HAMA, empresa de seguridad alimentaria en Málaga desde 1989 Si cada vez que enciendes el aire acondicionado te aparece tos, te pican los ojos, te carga la nariz o tienes la sensación de que el ambiente «no sienta bien», hay algo importante que deberías saber: el problema casi nunca es el frío. El problema está dentro del equipo. Durante más de 35 años trabajando en higiene ambiental y control de plagas en Málaga, he visto este patrón cientos de veces. Alguien lleva semanas con síntomas respiratorios que no explica ningún alérgeno exterior. Cambia de medicación, va al médico, prueba de todo. Y la causa resulta ser el split del salón, que lleva dos o tres años sin una desinfección en condiciones. En este artículo te explico qué ocurre realmente dentro de un aire acondicionado, por qué los síntomas que estás notando pueden tener su origen ahí, y qué hay que hacer para solucionarlo de verdad. Qué relación hay entre el aire acondicionado y las alergias El aire acondicionado, en sí mismo, no es alérgeno. El frío no produce alergia. Lo que puede producirla —y de manera muy directa— es lo que se acumula dentro del equipo cuando no recibe el mantenimiento adecuado. Un split de uso doméstico o comercial mueve constantemente aire del interior de la habitación, lo filtra, lo enfría y lo expulsa de vuelta. En ese proceso, el aire arrastra partículas: polvo, pelo de animales, esporas de hongos del ambiente, polen. Parte de esas partículas se quedan atrapadas en los filtros. Pero otra parte se deposita en el interior del equipo: en el evaporador, en las aletas, en la bandeja de condensados, en los conductos. Con el tiempo, y con la humedad que genera el propio proceso de condensación, ese depósito orgánico se convierte en un medio de cultivo ideal para hongos, bacterias y ácaros. Cada vez que enciendes el equipo, ese material biológico se dispersa por el aire que respiras. La Organización Mundial de la Salud advierte que los sistemas de climatización con mantenimiento deficiente pueden amplificar y distribuir una carga biológica significativa hacia el aire interior. Y la EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos) señala que la presencia de hongos y bacterias en equipos mal mantenidos es una causa frecuente del llamado síndrome del edificio enfermo: un conjunto de síntomas respiratorios y generales que mejoran cuando la persona abandona el espacio climatizado. ¿Por qué tu equipo se convierte en un foco?  Hongos, bacterias y ácaros en el circuito Para entender el problema, hay que conocer cómo funciona el interior de un split. La unidad interior contiene un evaporador (la batería de tubos y aletas por donde circula el gas refrigerante), un ventilador que mueve el aire, y una bandeja de condensados que recoge el agua que se forma durante el proceso de enfriamiento. Esta bandeja es el punto más crítico desde el punto de vista higiénico. El agua se acumula ahí de forma continua durante el funcionamiento del equipo. Si la bandeja y el desagüe no se limpian con regularidad, el agua estancada, la oscuridad y la temperatura templada crean las condiciones perfectas para el crecimiento de microorganismos. Los principales agentes que se desarrollan en equipos de climatización mal mantenidos son: Hongos filamentosos: Aspergillus niger y Aspergillus fumigatus: los más frecuentes en aires acondicionados. Producen esporas microscópicas (de 2 a 10 micrómetros) que penetran hasta los pulmones y pueden desencadenar asma, rinitis alérgica e infecciones respiratorias, especialmente en personas con el sistema inmune comprometido. Penicillium: muy común en ambientes húmedos, genera reacciones alérgicas. Cladosporium: frecuente en bandejas de condensados con agua estancada, causa síntomas respiratorios y oculares. Bacterias: Legionella pneumophila: aunque es más asociada a sistemas de agua caliente sanitaria, puede proliferar en bandejas de condensados con agua estancada. Causa legionelosis, una neumonía grave. Pseudomonas aeruginosa: coloniza superficies húmedas y puede causar infecciones respiratorias. Staphylococcus aureus: puede aislarse en filtros sucios y dispersarse con el aire. Ácaros: Los filtros sucios con polvo acumulado son un hábitat ideal para los ácaros del polvo doméstico, uno de los alérgenos más frecuentes en España. Cuando el equipo funciona, puede dispersar los alérgenos de sus deposiciones. Todo esto forma lo que técnicamente se llama biofilm: una capa de microorganismos que se adhiere a las superficies internas del equipo y que, sin una desinfección específica, no desaparece. Síntomas que delatan un aire acondicionado contaminado No siempre es fácil relacionar los síntomas con el equipo, porque el problema es invisible y gradual. Pero hay señales que, cuando aparecen juntas, apuntan claramente en esa dirección: Síntomas respiratorios: Tos seca o irritativa que aparece o empeora en espacios climatizados Sensación de picor o irritación en la garganta Estornudos frecuentes al entrar en una habitación con el aire encendido Congestión nasal o rinorrea que mejora cuando sales del espacio Crisis asmáticas más frecuentes sin causa ambiental aparente Sensación de «aire cargado» aunque las ventanas estén cerradas Síntomas oculares: Picor, lagrimeo o enrojecimiento ocular cuando el equipo está en funcionamiento Síntomas generales: Dolor de cabeza recurrente en espacios con climatización continua Cansancio o fatiga sin causa aparente Sensación de malestar general que mejora al salir del edificio o de la habitación La señal más clara: el olor Si al arrancar el equipo notas un olor a humedad, a tierra húmeda o a «cerrado», ya tienes hongos creciendo en el interior. Ese olor no es el polvo; son las esporas y los metabolitos que liberan los hongos al empezar a circular el aire. Un estudio realizado con 400 trabajadores de oficinas climatizadas comprobó que quienes pasaban entre seis y ocho horas diarias en estos espacios tenían más problemas respiratorios y un mayor número de bajas laborales que los que trabajaban en entornos sin climatización artificial. La diferencia no era el frío: era la calidad del aire interior. Qué NO soluciona el problema: por qué limpiar los filtros no basta Este es el error más frecuente,

como evitar la intoxicación alimentaria en restaurantes
Técnicas de seguridad alimentaria

Las 5 causas más frecuentes de intoxicación alimentaria en restaurantes y cómo evitarlas

Las 5 causas más frecuentes de intoxicación alimentaria en restaurantes y cómo evitarlas Juan PalmaVeterinario colegiado (nº 0514) y fundador de HAMA, empresa de seguridad alimentaria en Málaga desde 1989 En España, cada año se notifican más de 850 brotes de transmisión alimentaria. Solo en 2024, esos brotes provocaron más de 12.000 afectados, 344 hospitalizaciones y 10 fallecidos. Y la mayoría no ocurren en fábricas ni en la industria: ocurren en entornos de restauración, en bares y restaurantes como el tuyo. Llevo más de 35 años trabajando en seguridad alimentaria en Málaga y, cuando se analiza la causa de cada uno de esos brotes, se repiten siempre los mismos errores. No son errores de mala fe. Son errores de rutina, de prisas, de malos hábitos que nadie corrigió a tiempo. Y eso es exactamente lo que se puede prevenir. En este artículo te explico las cinco causas más frecuentes de intoxicación alimentaria en restaurantes, qué consecuencias legales puede tener un brote en tu establecimiento y cómo el sistema APPCC y el Plan General de Higiene son tus mejores herramientas para que esto nunca ocurra en tu negocio. Qué es exactamente una intoxicación alimentaria Antes de entrar en las causas, vale la pena aclarar el término. Una intoxicación alimentaria —o toxiinfección alimentaria— es una enfermedad causada por la ingestión de alimentos o agua contaminados por bacterias, virus, toxinas o parásitos. Para que se considere un brote alimentario, la normativa exige que haya al menos dos personas afectadas con un origen común de contagio. Los agentes más frecuentes en hostelería española son: Salmonella spp. — la causa más frecuente de brotes en restaurantes, especialmente asociada a huevo y aves Staphylococcus aureus — produce toxinas preformadas en el alimento; muy resistente al calor Listeria monocytogenes — especialmente peligrosa para embarazadas, mayores e inmunodeprimidos Escherichia coli (STEC) — asociada a carne poco hecha y productos frescos Norovirus — el principal agente viral; se transmite también por manipuladores enfermos La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) publica alertas y datos actualizados sobre brotes en España. Te recomiendo seguirla: saber qué está circulando en cada momento te ayuda a anticiparte. Las 5 causas más frecuentes de intoxicación alimentaria en restaurantes Causa 1: Temperatura incorrecta de conservación y cocinado Esta es, con diferencia, la causa más frecuente. Y también la más evitable. Las bacterias patógenas se multiplican de forma exponencial en lo que se conoce como la «zona de peligro»: entre 4 °C y 60 °C. A temperatura ambiente (25-30 °C, que es lo normal en una cocina en verano), el número de bacterias puede duplicarse cada 20 minutos. Un alimento que está bien en el momento de recibirlo puede convertirse en un riesgo sanitario en pocas horas si no se controla la temperatura. Los errores más comunes que veo en mis auditorías: Cámaras frigoríficas que llegan a 8-10 °C porque la puerta se abre con demasiada frecuencia o el equipo no se mantiene Alimentos recién cocinados que se dejan enfriar a temperatura ambiente antes de meterlos en el frigorífico Congelados que se descongelan en la encimera en lugar de en la nevera o bajo agua fría corriente Aves y carnes que no alcanzan los 70 °C en el centro del alimento al cocinarlas La solución: registros diarios de temperatura de todas las cámaras, termómetro de sonda para verificar temperaturas internas en cocción, y un protocolo claro de enfriamiento rápido para elaboraciones. Todo esto forma parte del Plan de Autocontrol APPCC que debes tener en tu restaurante. Causa 2: Contaminación cruzada La contaminación cruzada es la transferencia de microorganismos patógenos de un alimento contaminado —normalmente crudo— a otro que ya estaba listo para consumir. Es invisible, silenciosa y extremadamente frecuente en cocinas profesionales. Existen dos tipos: Directa: un alimento crudo toca físicamente a otro ya elaborado (por ejemplo, jugos de pollo crudo que caen sobre una ensalada en la nevera) Indirecta: los microorganismos se transfieren a través de manos, utensilios, tablas de corte o superficies (el cuchillo que cortas el pollo crudo sin lavar y luego usas para picar tomate) Los puntos críticos donde más se produce en restaurantes: Neveras con alimentos crudos y cocinados sin separación adecuada (los crudos siempre abajo, los elaborados arriba) Tablas de corte que se usan indistintamente para crudos y cocinados Bayetas y paños de cocina que se usan para limpiar superficies y luego para secar utensilios Manos que no se lavan entre el manejo de distintos alimentos La solución: código de colores para tablas y utensilios (rojo para carne cruda, amarillo para aves, verde para verduras, azul para pescado, blanco para elaborados), protocolo de lavado de manos en momentos clave, y organización correcta de la nevera. Todo ello debe recogerse en tu Plan General de Higiene. Causa 3: Higiene deficiente del personal manipulador Las manos de los manipuladores de alimentos son uno de los vectores de contaminación más importantes en una cocina. Y sin embargo, el lavado de manos sigue siendo el punto donde más se falla. La normativa española, siguiendo el Reglamento (CE) nº 852/2004, exige que cualquier persona que manipule alimentos haya recibido formación específica en higiene alimentaria. Pero la formación no vale nada si no se aplica en el día a día. Los errores más frecuentes: Manipular alimentos con heridas sin cubrir correctamente Trabajar con síntomas gastrointestinales (vómitos, diarrea) — esto está directamente prohibido y es una de las vías más directas de transmisión de norovirus y salmonela No lavarse las manos después de ir al baño, tocar el móvil, manejar dinero o manipular residuos Ropa de trabajo que no se cambia con la frecuencia necesaria La solución: formación de todo el equipo, incluido el personal eventual y de temporada, y un protocolo claro y visible en cocina sobre cuándo y cómo lavarse las manos. En HAMA impartimos cursos de formación en manipulación de alimentos con certificado oficial, adaptados a la hostelería. Causa 4: Mala gestión de proveedores y materias primas en recepción El riesgo empieza antes de que el alimento entre en tu cocina.

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Requisitos sanitarios, Técnicas de seguridad alimentaria

Requisitos sanitarios para tener una caseta en la Feria de Málaga: todo lo que necesitas saber

Requisitos sanitarios para tener una caseta en la Feria de Málaga: todo lo que necesitas saber Juan PalmaVeterinario colegiado (nº 0514) y fundador de HAMA, empresa de seguridad alimentaria en Málaga desde 1989 Si este año tienes una caseta en la Feria de Málaga, enhorabuena. Pero antes de que empiece el ambiente, el pescaíto y el cartojal, hay una parte que no puedes saltarte: la sanidad. Y sé lo que estás pensando: «Juan, es solo una semana, ¿de verdad tengo que cumplir con todo eso?» La respuesta es sí. Una caseta que sirve comida y bebida durante la Feria es, a todos los efectos legales, un establecimiento alimentario temporal. Y la Feria de Málaga es uno de los eventos con mayor control sanitario de toda Andalucía. Lo sé porque llevo más de 35 años trabajando en seguridad alimentaria en Málaga, y cada agosto el dispositivo de inspección se intensifica. En la Feria de 2025, los inspectores del Ayuntamiento revisaron la totalidad de las casetas que servían alimentos —las 94 que estaban operativas— y levantaron 36 actas por incidencias en seguridad alimentaria. Eso es casi una de cada tres. Y todo esto con Policía Local y Guardia Civil coordinados con la Inspección de Sanidad Municipal. Este artículo te explica exactamente qué necesitas para abrir tu caseta en regla, sin sorpresas y sin actas. Lo primero: la Feria de Málaga 2026 es del 15 al 22 de agosto Si vas a tener una caseta, debes saber que los plazos administrativos empiezan mucho antes. La adjudicación de casetas la gestiona el Ayuntamiento de Málaga a través de la Delegación de Fiestas, y los plazos de solicitud de autorización de funcionamiento se abren en torno a julio. Anota las fechas y no las dejes para el último momento: la documentación sanitaria tampoco se tramita de un día para otro. ¿Qué autorización necesita una caseta que sirve alimentos? Tener la adjudicación de la caseta no es suficiente. Si en tu caseta vas a servir o elaborar comida —desde una simple tapa hasta una paella—, necesitas cumplir con la normativa sanitaria alimentaria. Esto no es opcional ni negociable. El Ayuntamiento de Málaga exige que los adjudicatarios de casetas que comercialicen alimentos y bebidas cumplan estrictamente con todos los requisitos que establece la normativa de seguridad alimentaria vigente, y que puedan acreditar esas condiciones durante la Feria. Además, si quieres subcontratar la gestión de la cocina de tu caseta a una empresa externa, debes incluir su identificación y su autorización sanitaria ya en la solicitud de adjudicación. Si no lo haces, puede ser causa de problemas administrativos. Requisitos sanitarios paso a paso 1. Comunicación Previa de Inicio de Actividad e inscripción en el Registro Sanitario de Andalucía Este es el primer trámite y el más importante. Las casetas que sirven alimentos elaborados directamente al consumidor final deben presentar una Comunicación Previa de Inicio de Actividad ante la Delegación Territorial de Salud de la Junta de Andalucía en Málaga, conforme al Decreto 61/2012 (modificado por el Decreto 158/2016). Esto supone inscribirse en el Registro Sanitario de Empresas y Establecimientos Alimentarios de Andalucía. Sin este paso, tu caseta no puede operar legalmente sirviéndote comida. La clave es presentarlo antes de iniciar la actividad. No esperes a la semana de la Feria. En HAMA tramitamos este registro por ti, sin que tengas que lidiar con la burocracia: solicita aquí tu gestión de registro sanitario. 2. Plan de Autocontrol adaptado a instalación temporal (APPCC o Requisitos Simplificados de Higiene) Toda empresa que manipule alimentos está obligada por el Reglamento (CE) nº 852/2004 a disponer de un sistema de autocontrol. Para una caseta de feria —que vende directamente al consumidor final—, lo que corresponde son los Requisitos Simplificados de Higiene de la Junta de Andalucía, que incluye un documento de autocontrol adaptado y sus registros. Este documento debe contemplar: Control de temperaturas: los alimentos refrigerados deben mantenerse a ≤4 °C y los congelados a ≤-18 °C, con registros diarios. En una caseta de feria en agosto, con el calor que hace en Málaga, este punto es crítico. Limpieza y desinfección: protocolo de limpieza de la instalación, utensilios y superficies de trabajo, con registros. Control de proveedores y trazabilidad: debes conservar las facturas de todos los alimentos que compres al menos 60 días después de finalizada la Feria. Solo puedes comprar a proveedores autorizados: nada de compras en mercados de abastos sin justificante. Gestión de residuos: protocolo para la recogida y eliminación de residuos orgánicos y aceites usados. En HAMA elaboramos el plan de autocontrol adaptado específicamente a instalaciones temporales y puestos de feria. No es el mismo documento que el de un restaurante; tiene que adaptarse a la realidad de una caseta. 3. Plan General de Higiene aplicado a la caseta El Plan General de Higiene es la base del autocontrol. Para una caseta de feria debe incluir al menos: Programa de limpieza y desinfección de instalaciones, equipos y utensilios Control del agua: el agua que uses para cocinar y limpiar debe ser agua potable de la red municipal. El Ayuntamiento proporciona conexión a la red en el recinto ferial. Si usas agua embotellada para cocinar, lleva justificante Control de temperaturas de equipos de frío (con termómetro y registro) Higiene personal del equipo de trabajo: ropa limpia y específica para la cocina, sin joyas, uñas cortas, etc. 4. Formación de manipuladores de alimentos para todo el equipo Todas las personas que trabajen en la cocina o en el servicio de alimentos de tu caseta deben tener formación acreditada en manipulación de alimentos. El inspector puede pedir los certificados en cualquier momento durante la Feria. Esto incluye al personal voluntario, al personal contratado temporalmente y a cualquier persona que toque los alimentos. La responsabilidad es tuya como titular de la caseta. En HAMA impartimos cursos de formación en manipulación de alimentos con certificado oficial, adaptados al sector de hostelería y eventos. 5. Lo que no puedes servir: prohibiciones específicas para casetas de feria Este es uno de los puntos que más sorprende

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Técnicas de seguridad alimentaria

Qué documentación te puede pedir sanidad cuando inspecciona tu restaurante

Qué documentación te puede pedir sanidad cuando inspecciona tu restaurante Juan PalmaVeterinario colegiado (nº 0514) y fundador de HAMA, empresa de seguridad alimentaria en Málaga desde 1989 Si alguna vez has vivido una inspección de sanidad en tu restaurante, sabes perfectamente esa sensación: el inspector entra, pide documentación, y tú intentas recordar dónde está todo mientras mantienes la calma. Si todavía no la has vivido, te aseguro que llegará. Y cuando llegue, lo último que quieres es ponerte a buscar papeles. Llevo más de 35 años asesorando a negocios alimentarios en Málaga y en toda Andalucía. He visto de todo: establecimientos perfectamente preparados que pasan la inspección sin el menor problema, y negocios que llevan años funcionando bien pero que, por falta de documentación en regla, acaban con un acta o incluso con un expediente sancionador. La diferencia, en la mayoría de los casos, no está en cómo trabajas. Está en lo que puedes demostrar por escrito. En este artículo te explico, sin tecnicismos innecesarios, qué documentación puede pedirte el inspector de sanidad cuando visita tu restaurante, por qué la necesitas y qué pasa si no la tienes. ¿Cuándo puede venir sanidad a tu restaurante? Antes de entrar en la documentación, conviene dejar claro algo que muchos hosteleros desconocen: las inspecciones sanitarias no avisan con antelación. Pueden ser programadas (dentro del plan de control oficial de la Junta de Andalucía), aleatorias o derivadas de una denuncia o de un brote alimentario. Esto significa que no existe un momento en el que puedas «estar más o menos preparado». La documentación tiene que estar siempre actualizada, accesible y completa. Sin excepciones. Documentación que puede pedirte el inspector de sanidad 1. El Plan de Autocontrol (APPCC) Este es el documento más importante que puedes tener en tu establecimiento. El sistema de Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico (APPCC) es obligatorio para cualquier empresa alimentaria en España, en virtud del Reglamento (CE) nº 852/2004. No es una recomendación: es una exigencia legal. El inspector puede pedirte: El documento escrito del plan APPCC, adaptado a tu tipo de negocio Los registros de temperatura de cámaras frigoríficas y congeladores Los registros de recepción de mercancías Las fichas de control de materias primas Los registros de incidencias y acciones correctoras Ojo: no basta con tener el plan archivado. El inspector comprobará que los registros están al día. Un plan APPCC con registros sin rellenar desde hace meses es casi tan problemático como no tener ninguno. Si todavía no tienes el APPCC implantado o quieres revisarlo, en HAMA te ayudamos a diseñarlo e implantarlo adaptado a tu restaurante. 2. El Plan General de Higiene (PGH) El Plan General de Higiene es la base sobre la que se construye el APPCC. Recoge todos los programas preventivos que garantizan que tu local mantiene las condiciones higiénicas adecuadas. El inspector puede pedirte documentación acreditativa de cada uno de estos programas: Programa de limpieza y desinfección: fichas de los productos usados, frecuencias, protocolos y registros de que se ha llevado a cabo Programa de control de plagas: contrato con una empresa autorizada de control de plagas y los certificados de las últimas actuaciones (desratización, desinsectación, desinfección) Programa de control del agua: si usas agua de la red pública, normalmente es suficiente acreditar que es potable; si tienes un depósito propio, necesitas analíticas periódicas Programa de control de temperaturas: registros de verificación de termómetros y sondas Programa de formación de manipuladores: acreditación de que todos tus empleados que manipulan alimentos han recibido formación en higiene alimentaria Programa de trazabilidad: cómo puedes rastrear el origen de cada alimento que sirves, desde el proveedor hasta el plato Programa de gestión de residuos: cómo gestionas los residuos orgánicos y los aceites usados No hace falta que todo esto sea un documento interminable. Lo importante es que esté adaptado a tu negocio y que los registros demuestren que realmente lo aplicas. 3. Alta en el Registro Sanitario El inspector comprobará que tu establecimiento está correctamente inscrito en el registro sanitario que le corresponde. Según el tipo de actividad que desarrolles: Si vendes directamente al consumidor final (restaurante, bar, cafetería), debes estar inscrito en el Registro de Establecimientos Alimentarios de Andalucía Si elaboras, transformas o distribuyes alimentos a otras empresas, necesitas inscripción en el RGSEAA (Registro General Sanitario de Empresas Alimentarias y Alimentos) Hay muchos negocios en Málaga que llevan años funcionando sin haber tramitado correctamente su alta en el registro sanitario, o que han cambiado de actividad sin actualizar su inscripción. Es un error que puede costar muy caro en una inspección. Si tienes dudas sobre cuál te corresponde o quieres tramitar el alta, en HAMA nos encargamos de todo el proceso del registro sanitario en Málaga. 4. Acreditación de formación de manipuladores Todos los trabajadores que manipulen alimentos en tu establecimiento deben haber recibido formación específica en higiene alimentaria. El inspector puede pedirte: Diplomas o certificados de los cursos de formación de cada empleado Fecha en que se realizó la formación (debe ser relativamente reciente; aunque no existe una periodicidad legal fija en Andalucía, se recomienda renovarla cada 2-4 años o cuando haya cambios significativos en los procesos) Registro interno de la formación impartida Este es uno de los puntos donde más falla la documentación en restaurantes pequeños, especialmente cuando hay personal eventual o de temporada. La formación del personal es tuya, no del trabajador. En HAMA impartimos cursos de formación en seguridad alimentaria en Málaga adaptados a hostelería, con certificado acreditativo. 5. Registros de control de temperaturas El control de la cadena de frío es uno de los puntos críticos más importantes en cualquier cocina. El inspector comprobará: Que las temperaturas de tus cámaras y congeladores son las adecuadas (≤4 °C para refrigeración; ≤-18 °C para congelación) Que llevas un registro periódico de esas temperaturas (idealmente diario) Que tus termómetros están calibrados o verificados Muchos restaurantes tienen las temperaturas bien pero no las registran. Para el inspector, si no está escrito, no existe. 6. Fichas técnicas y etiquetado de alérgenos Desde la

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